Trump ataca a Toyota por invertir en México; y su respuesta es perfecta

El presidente electo Donald Trump está tratando desesperadamente de probar a sus votantes que no es una vergüenza completamente, intentando parecer como un tipo duro que ataca a las corporaciones que ponen en peligro los empleos estadounidenses. Y su último embate lo recibió Toyota, pero su respuesta fue perfecta.

Hace unas semanas, Ford anunció que no instalará la planta que tenía planeada en México, por presiones de Trump; y días después amenazó a Nissan y Toyota, quienes invierten y tienes planes para seguir haciéndolo en México. Además, exigió a GM que construya los autos fabricados en México, en Estados Unidos o les impondrá un impuesto.

Así que Trump se quejó con Toyota por construir una fábrica en México, donde producirán el auto Corolla:

“Toyota Motor dijo que construirán una nueva planta en Baja, México, para construir carros Corolla para los EU ¡DE NINGUNA MANERA! Construyan la planta en los EU o paguen impuestos por importación”.

Pero al parecer hay algunos problemas con esto último. En primer lugar, Toyota, una compañía japonesa, no tiene obligación alguna de construir nada en los Estados Unidos. En segundo lugar, Trump propone imponer un impuesto de aduana contra una compañía específica. Eso violaría el Tratado de Libre Comercio.

En tercer lugar, no hay razón alguna para amenazar a Toyota, como la misma compañía lo dejó en claro poco tiempo después:

“Toyota ha sido parte de la cultura de fabricación en los EU por casi 60 años. El volumen de producción o empleo no declinará como resultado de nuestra nueva planta en Guanajuato, México, anunciada en abril de 2015. Con más de 21.9 mil millones de dólares invertidos directamente en los EU 10 plantas de fabricación, mil 500 agencias y 136 mil empleados, Toyota busca colaborar con la adminitración Trump para servir los mejores intereses de los consumidores y la agencia automotriz.

“Este es un comunicado en respuesta al comentario reciente del presidente electo”

Pero al parecer ninguno de los hechos presentados le interesan a los simpatizantes del presidente electo, quien le da mucho valor al uso de Twitter. Al parecer, pocos se dan cuenta de los problemas que los EU enfrentarán con políticas como esa. Su agresividad y volatilidad no son bien vistos en el mundo de los inversionistas.

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