¿Recuerdas a la niña considerada “la más guapa del mundo”? ¡Mira cómo luce 6 años después!

Diego Huerta es un fotógrafo profesional nacido en México el cual ha pasado los últimos 5 años documentando la comunidades indígenas del país con unos retratos verdaderamente impresionantes. Alrededor del 15 por ciento de la población mexicana se identifica como indígena, según el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Por ejemplo, en el estado de Oaxaca, ese número asciende al 56%, donde hay 16 grupos indígenas diferentes. El fotógrafo mexicano de 30 años de edad comenzó a trabajar en un proyecto titulado “Inside Oaxaca”, después de viajar allí y sin querer ser testigo de la Guelaguetza, su mayor celebración anual y desfile que cuenta con danzas tradicionales y costumbres de las ochos regiones de los Estados.

“Me sorprendieron todos los colores y las caras de las distintas delegaciones, y quise sabre de dónde venían. Fue en ese momento cuando supe que tenía que ir a su lugar de origen para saber más sobre sus tradiciones y costumbres, y documentarlos a través de mis retratos”. Como parte de su proyecto, Huerta viajó a partes remotas del estado y fotografió a mujeres y hombres de las comunidades Zapotec, Mixtecos, Mixes y Chontales. Esto sirvió también para dar paso a un proyecto fotográfico más amplio, denominado “Native Nation”, el cual consiste en documentar a los más de 50 grupos indígenas de México.

El fotógrafo, establecido en Austin, Texas, comparte muchos de sus retratos en su cuenta de Instagram. A la larga, Huerta espera que sus proyectos fotográficos creen “una empatía hacia los indígenas y que dicha empatía sea un gatillo para respetarlos y valorarlos”, dijo. “La discriminación no solo existe en Estados Unidos. En México hay un alto grado de discriminación contra los nativos. Y hay mucha ignorancia de la sociedad moderna hacia ellos”. Huerta considera que ganar la confianza de las comunidades indígenas es un logro más que importante.

Sin embargo, en su trabajo fotográfico hay algo que destacó notablemente. Hace varios meses comenzó a merodear por Internet la fotografía de una niña pequeña indígena chiapaneca que rápidamente fue denominada “la niña más bonita del mundo”, debido a sus increíbles y llamativos rasgos, además de unos ojos verdes que consiguieron cautivar a la mayoría de los lectores. Como siempre ocurre en estos casos, la fotografía dio la vuelta al mundo, generando una gran controversia en torno a las personas que se sentían acomplejados con su nacionalidad, y por el hecho de tratarse de una indígena.

Es cierto que la fotografía se hizo muy popular en la red hace solo unos meses, pero lo cierto es que fue tomada por Diego Huerta en el año 2011. Según relató en su publicación, el fotógrafo se encontraba caminando por el mercado del pueblo cuando, algo brilló entre las sombras capturando su atención más allá de lo ordinario. “Era un rostro pequeño que, al igual que Medusa, hipnotizaba al mínimo esfuerzo. Su nombre, Adriana, a quien apodé “la niña más bonita del mundo”, relató Diego Huerta haciendo alusión a su belleza mágica.

Sin embargo, el fotógrafo recibió numerosas quejas por “haberse atrevido a nombrarla de esa manera”, con una gran cantidad de personas enfurecidas tratando de desacreditar sus palabras haciendo uso de sus “alegatos nacionalistas y radicales”, según sus palabras. “¡Los españoles robaron a nuestra mujeres!”, “¿Qué pasaría si tuviera los ojos negros o cafés?”, “Yo conozco a niñas más bonitas, solo es así porque tiene los ojos de color”, fueron solo algunos de los comentarios recibidos. Por lo visto, se trataba de mexicanos que no querían ver más allá de su “propia miopía mental”.

No obstante, Diego Huerta también afirmó que hubo otro gran grupo de personas que lo apoyaron totalmente, tanto mexicano como extranjeros, vislumbrando lo que hay detrás de la etnia en sí y entendiendo a la perfección lo que el fotógrafo quería transmitir. Seis años después, y cuando la foto de la niña comenzó a pasar algo desapercibida, Huerta recibió un hermoso mensaje de la hermana de Adriana, Liz, quien lo invitaba nuevamente a realizar otra visita por Chiapas, y así visitar a la comunidad que un día visitó. Cuando encontró la posibilidad de acudir a la zona, pasó unos días en Copainalá, donde acordaron verse en el mismo lugar de hacía seis años.

Una vez llegó, Diego sintió una sensación de nostalgia, como si nunca se hubiera marchado de allí. La hermosa chica había crecido pero no había perdido un ápice de su belleza, y con un gran abrazo, se alegraron mucho de verse de nuevo. Es por eso que, nuevamente, después de seis años, la chica indígena más guapa del mundo vuelve a aparecer en Internet, con una gran cantidad de portales hablando de su encuentro con Diego y su aspecto adolescente, sin perder la esencia de la niña de ojos verdes.

¿Sabes que la hace tan especial, además de su belleza? Que a pesar de ser sorda, no perdió en ningún momento la sonrisa de su cara, comunicándose mediante signos con Diego. “No es ningún misterio que la belleza de la verdadera mujer mexicana está por encima de todos los concursos de belleza. Con su ayuda podré crear un histórico libro fotográfico de los grupos indígenas mexicanos”, fueron algunas de sus palabras en la descripción del retrato, subido a su Instagram.

La verdad es que ha estado realizando un trabajo impresionante, y desde aquí le deseamos toda la suerte del mundo en su intento por hacer que las distintas etnias indígenas sean consideradas como tal.

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