¿Tienes puntos rojos en alguna parte de tu cuerpo? Descubre el motivo…

La llegada a nuestras vidas de la era de la información médica ha supuesto un aluvión de datos que nos hacen temer por cualquier pequeña modificación en nuestro cuerpo. Descubrimos nuevos puntos, nuevos cambios y cualquier simple hecho nos parece una señal de nuestra inminente muerte por enfermedades desconocidas. Ante este mare magnum todo nos parecen riesgos terribles y es por ello vital conocer de forma certera el motivo por el cuál nos aparecen dichos cambios.

En el caso de la piel tenemos un problema aún mayor, pues normalmente suele tener un efecto estético añadido por el cual también nos preocupamos. La proliferación de cánceres de piel por el abuso de sol suele provocar una especie de histeria colectiva cuando observamos el más mínimo defecto. Un lunar que antes no estaba, una pequeña mancha o, como en el caso del que hablamos, una especie de lunar de color rojizo.

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Antes de continuar recomendamos que con cada cambio que encontremos en nuestra piel deberíamos de consultar con nuestro médico su origen. Esto cobra especial importancia en ese órgano, principalmente por el problema derivado de la velocidad a la que se reproducen los cánceres en ese tipo de zonas. Gracias a la gran velocidad a la que se reproducen las células de la piel, cuando una célula se torna nociva, ésta se reproduce a mucha más velocidad, pudiendo llegar a provocar una enfermedad invasiva que pueda acabar con nuestra vida.

En el caso de los puntos rojos que aparecen cobran especial importancia para nosotros, pues siempre creemos que suelen estar relacionadas a algo maligno. Sin embargo realmente no son tan dañinos como pensamos. Aunque suene extraño su nombre es precisamente “punto rojo” o “punto rubí” y el motivo de su aparición aún no ha sido descubierto. Si bien es cierto que suelen aparecer entre la tercera y la cuarta década de vida, la causa es muy simple y fácilmente tratable.

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Cuando vamos envejeciendo, nuestra piel va mostrando signos evidentes de deterioro. Desde arrugas hasta pequeñas varices o tumores benignos como verrugas, los defectos se van mostrando poco a poco como si fuesen errores a la hora de repoblar nuestra primera línea de defensa. En el caso de los puntos rubí son dilataciones normales de pequeñas venas del cuerpo. Esta lesión es algo muy común y completamente benigna. Recordamos que esto no significa que sea buena, sino simplemente que no es mala para nosotros.

En algunos casos provocan problemas estéticos, bien por el lugar en el que se manifiestan o porque con el roce comienzan a sangrar. Puede pasar que también causen picor o escozor, por ello son motivo de muchas operaciones para eliminar la molestia. Es importante saber que no son contagiosas en absoluto y que, además, no suponen un riesgo de producir algún tipo de tumor maligno, por lo que no hay que tenerles miedo en absoluto a la hora de tocarlas.

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Estas lesiones, presentes en prácticamente todas las personas, no tienen una mayor incidencia en un género concreto. El mayor problema que podemos tener es que puedan camuflar una lesión cancerígena diferente. Si observamos que nos aparece una nueva mancha o que, simplemente, una de ellas crece de forma sospechosa, deberemos acudir rápidamente al dermatólogo con el fin de determinar si ésta es inofensiva o no. Cualquier consejo que pueda leer en una página web nunca debe de ser tomado a la ligera, pues sólo los médicos son capaces de diagnosticar si realmente es algo inofensivo.

Una vez confirmado el diagnóstico podremos proceder a eliminarlo mediante diferentes maneras. La más antigua es la eliminación mediante electrocoagulación. Básicamente consiste en quemar la zona con una especie de bisturí eléctrico. Si se realiza sin anestesia. Otro método muy usado es la criogenización o congelación de la zona. Mediante el uso de elementos químicos se procede a quemar y eliminar el capilar. Este procedimiento no exige el uso de anestesia, ya que el propio frío evita que se produzca dolor prácticamente.

En último lugar tenemos el procedimiento mediante luz pulsada o láser, permitiendo un uso mucho más preciso. Se puede usar sin anestesia si se tiene mucha pericia o con una anestesia menor en forma de gel si se llegase a requerir. Simplemente tendremos que eliminar o bien el contenido del punto rojo o bien el área colindante. Éste procedimiento es bastante usado para el tratamiento y eliminación de otro tipo de lesiones en la piel, ya que permite usarse sin dejar cicatriz ni molestias posteriores.

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Aunque tienen una parte genética, la aparición de esas motas no son motivo de preocupación. Simplemente deberemos de normalizarlas en nuestro cuerpo dentro de lo posible. Suelen aparecer en la parte del tronco, aunque podemos encontrarlas en la cabeza o en las extremidades aunque con menor facilidad. En las zonas menos sensibles se pueden usar los métodos más comunes y, en las más delicadas se debería usar el láser.

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